El Volcán de Fuego en Guatemala, un imponente estratovolcán de 3,763 metros de altura ubicado en el Arco Volcánico de Centroamérica, ha vuelto a demostrar por qué es uno de los colosos más activos y vigilados del continente. A principios de agosto de 2026, el complejo volcánico rompió su relativa calma con un violento paroxismo eruptivo que se extendió por 50 horas y obligó a las autoridades a activar alertas máximas, evacuando a cientos de personas.
¿Qué ocurrió realmente en las entrañas del volcán y por qué sus erupciones cambian de ritmo tan rápido? Gracias a los avances en la investigación vulcanológica, hoy podemos ofrecer una explicación mucho más precisa de estos fenómenos. Aquí te contamos la ciencia detrás de este evento.
La Erupción en Datos: Cronología de un Paroxismo
El aumento en la actividad comenzó a gestarse de forma gradual, pero fue el 2 de agosto de 2026 cuando el patrón eruptivo cambió drásticamente. Ese día, alrededor de las 14:30 hora local, las explosiones se volvieron casi continuas.
La escalada crítica llegó el lunes 3 de agosto, cuando la actividad se intensificó notablemente:
Columnas de Ceniza: Durante la fase más violenta, las emisiones de gas y ceniza alcanzaron alturas considerables, dispersándose a kilómetros de distancia y afectando a las comunidades aledañas.
Vigilancia Tecnológica: El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH) utilizó una combinación de observadores en campo, sensores sísmicos y de infrasonido, cámaras web y productos de imágenes satelitales para mantener una vigilancia constante. El promedio de amplitud sísmica (RSAM) se mantuvo elevado, mostrando incrementos junto con un tremor acústico de forma ininterrumpida.
Retorno a la Calma: Para el 5 de agosto, la fase eruptiva más intensa había terminado y la actividad regresó a sus niveles basales habituales, registrando explosiones moderadas a razón de 4 a 6 por hora y columnas de gas y ceniza de hasta 4,800 metros sobre el nivel del mar.
¿Qué nos dice la Geología? El Secreto de las Erupciones "Impulsadas por Gas"
Uno de los mayores misterios de los volcanes máficos (ricos en magnesio y hierro) como el de Fuego es cómo logran pasar tan rápido de una emisión pacífica de lava a explosiones sumamente violentas. Tradicionalmente, se piensa que estas erupciones ocurren porque una nueva "inyección" de magma primitivo y caliente sube desde las profundidades del manto. Sin embargo, los estudios petrológicos modernos nos cuentan una historia diferente.
Investigaciones publicadas en el Journal of Volcanology and Geothermal Research han analizado la química de la matriz de vidrio y de cristales clave (como el olivino y la plagioclasa) en erupciones previas de este volcán
El Efecto "Gas Holdup" (Retención de Gas)
Entonces, si no es magma nuevo, ¿qué dispara estos paroxismos? El gas. El magma subyacente del Volcán de Fuego es muy rico en volátiles (agua disuelta, dióxido de carbono y dióxido de azufre)
Los científicos proponen que la frecuencia de los paroxismos es directamente proporcional a la tasa de suministro de gases volátiles desde magmas que se desgasifican en la corteza inferior
La efusión lávica prolongada, acompañada de explosiones estrombolianas más vigorosas y "eructos" de gas antes de la transición a una fuente sostenida, sugiere que la retención de gas en el magma cristalino puede modular la altura de la columna de magma a medida que aumenta el suministro de gas
La Hipótesis del "Tapón" y el Paroxismo de 2026
El comportamiento del Volcán de Fuego en esta erupción de agosto de 2026 comparte similitudes dinámicas con la gran erupción de junio de 2018
Acumulación: Durante los períodos de relativa calma, el magma en la parte superior del conducto se enfría y cristaliza, formando un tapón de baja permeabilidad
. Este tapón sella el conducto, impidiendo que los gases escapen fácilmente. El gas atrapado debajo genera una inmensa sobrepresión. Falla del tapón: El tapón finalmente cede o se degrada rápidamente. En la erupción de junio de 2018, se sugirió que un tapón cristalizado somero se degradó y falló varias horas después del inicio de la erupción
. Descompresión en cadena: Al romperse la parte superior, se genera una onda de descompresión de arriba hacia abajo, lo que provoca una evacuación masiva, súbita y sumamente explosiva del conducto volcánico
. Esto es lo que genera las destructivas corrientes piroclásticas , y explica la rápida aceleración en la tasa de erupción observada en agosto de 2026, donde en cuestión de horas se pasó de una actividad estromboliana a un paroxismo con fuentes de lava y flujos piroclásticos generalizados.
Monitoreo del Futuro: Ciencia Ciudadana y Satélites
Comprender estas dinámicas es vital para salvar vidas. Hoy en día, el monitoreo no solo depende de los sismómetros en tierra:
Ciencia Ciudadana: Redes de voluntarios locales recolectan muestras de ceniza inmediatamente después de las erupciones utilizando "cenizómetros" caseros de bajo costo
. Estas muestras permiten a los laboratorios analizar el vidrio volcánico casi en tiempo real para determinar la temperatura y la velocidad con la que ascendió el magma, proporcionando datos cruciales para el monitoreo petrológico . Tecnología Espacial: Mediante radares de apertura sintética (SAR) y sensores satelitales, se puede mapear el alcance exacto de los flujos piroclásticos y predecir las rutas de los temidos lahares (flujos de lodo y escombros volcánicos que se activan con las lluvias tropicales), incluso cuando el volcán está completamente cubierto por nubes
. Investigaciones publicadas en el Journal of Geophysical Research han demostrado cómo el radar SAR puede identificar depósitos de flujos piroclásticos, lahares y caída de ceniza, permitiendo monitorear la progresión de una erupción explosiva .
Riesgos Posteriores: La Amenaza de los Lahares
Aunque la fase eruptiva principal terminó, el INSIVUMEH mantiene activas alertas por varias amenazas derivadas del material depositado. Una de las más críticas es la generación de lahares.
La institución alertó que, debido a la gran cantidad de material reciente acumulado en las barrancas Seca y Ceniza, estos flujos podrían desarrollar características potentes y afectar los pasos peatonales y vehiculares de las comunidades cercanas. Derivado de las lluvias pronosticadas asociadas al paso de una Onda del Este, el INSIVUMEH prevé impactos de bajos a medios por lahares en estas zonas.
Mirando al Futuro
Los datos científicos sugieren que, en el contexto de un modelo impulsado por gas para la actividad paroxística —donde el gas proviene de la desgasificación profunda de magmas en la corteza inferior—, un retorno a la frecuente actividad paroxística de años anteriores requeriría un nuevo influjo de gas desde la profundidad
El Volcán de Fuego nos recuerda que la Tierra es un planeta vivo. Gracias a la combinación de la geoquímica, la tecnología satelital y el esfuerzo de las comunidades locales, cada vez estamos más cerca de descifrar los secretos de su fascinante y peligroso motor interno.
Referencias
- Liu, E. J., Cashman, K. V., et al. (2020). "Petrologic monitoring at Volcán de Fuego, Guatemala." Journal of Volcanology and Geothermal Research, 107044.
- Dualeh, E. W., Ebmeier, S. K., et al. (2021). "Analyzing Explosive Volcanic Deposits From Satellite‐Based Radar Backscatter, Volcán de Fuego, 2018." Journal of Geophysical Research: Solid Earth, 126, e2021JB022250.
- Global Volcanism Program, 2026. "Report on Fuego (Guatemala) — 30 July-5 August 2026." Weekly Volcanic Activity Report. Smithsonian Institution and US Geological Survey.
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