Cuando pensamos en desastres naturales, solemos mirar al cielo: lluvias intensas, tormentas, olas de calor. Pero pocas veces miramos hacia abajo. Y, sin embargo, el verdadero riesgo comienza cuando el agua toca el suelo.
La meteorología nos avisa cuándo va a llover. La geología nos dice qué ocurrirá después.
En un reciente artículo publicado en El País, Nieves Sánchez Guitián, presidenta del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos, lanzó una advertencia tan clara como necesaria: construir sin comprender el terreno es caro, peligroso y evitable.
No es solo agua, es territorio
Las lluvias extremas no actúan en el vacío. Su impacto depende del territorio sobre el que caen. Durante la última DANA en la región de Valencia, no solo hubo precipitaciones intensas. El problema fue cómo esa agua interactuó con un territorio urbanizado sin suficiente planificación geológica.
El resultado fue devastador: más de 100.000 vehículos destruidos, graves daños económicos y un impacto ambiental silencioso pero profundo.
La clave no está únicamente en el clima. Está en lo que hemos construido —y dónde lo hemos construido.
Cuando ignoramos la geología, construimos a ciegas. Cuando la incorporamos, ganamos seguridad, eficiencia y resiliencia.
Cuatro errores que pagamos muy caros
Muchos de los daños que vemos tras episodios extremos no son imprevisibles. Son consecuencia de decisiones tomadas sin considerar el comportamiento del terreno:
1. Carreteras que actúan como diques
Infraestructuras mal diseñadas pueden bloquear la escorrentía natural del agua, desviándola hacia zonas vulnerables.
2. Garajes subterráneos en áreas inundables
Construidos sin un adecuado estudio del subsuelo, pueden convertirse en trampas durante inundaciones.
3. Urbanizaciones en laderas inestables
Modificar pendientes y suelos sin análisis geotécnicos favorece deslizamientos y desprendimientos.
4. Cambios en el uso del suelo
Sellar superficies naturales o alterar cauces modifica la dinámica de los ríos y traslada el riesgo a otras zonas.
Ninguno de estos escenarios es inevitable. Todos podrían prevenirse con estudios geológicos rigurosos antes de construir.
Un país con poca cultura geológica
España posee una geografía compleja, con abundancia de túneles, taludes, presas y puentes. Sin embargo, la cultura geológica en la sociedad es limitada. La geología tiene escasa presencia en los planes educativos, y muchas decisiones urbanísticas no integran de manera sistemática criterios geológicos.
Esto tiene consecuencias visibles:
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Desprendimientos que cortan carreteras.
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Taludes ferroviarios que colapsan.
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Edificios con grietas por asientos diferenciales.
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Infraestructuras que envejecen sin seguimiento especializado.
Contar con geólogos en la planificación y mantenimiento de infraestructuras no es un lujo. Es una medida básica de seguridad pública.
La paradoja: necesitamos más geólogos, pero hay menos estudiantes
En un momento en que la transición energética exige minerales estratégicos, cuando el cambio climático obliga a rediseñar ciudades y cuando la gestión del agua es crítica, la demanda de conocimiento geológico es mayor que nunca.
Sin embargo, cada vez menos jóvenes optan por estudiar geología.
Desde el Colegio Oficial de Geólogos se plantea la necesidad de modernizar los planes de estudio y acercar esta ciencia a problemas reales: riesgos naturales, planificación territorial, sostenibilidad y adaptación climática.
No se trata de abandonar el conocimiento básico, sino de reforzar su aplicación práctica para tomar decisiones mejor fundamentadas.
La sostenibilidad empieza bajo nuestros pies
La geología no es una ciencia secundaria ni decorativa. Está en el origen de casi todo lo que utilizamos: desde los materiales de construcción hasta los minerales necesarios para la electrificación y la tecnología digital.
Pero, sobre todo, es una herramienta preventiva.
La prevención no comienza cuando llega la emergencia. Comienza mucho antes, cuando se planifica una ciudad, se traza una carretera o se decide urbanizar una zona.
En un país cada vez más expuesto a fenómenos extremos, el mensaje es claro: la geología puede no aparecer en los titulares, pero debería estar siempre en los planos.
Porque entender el suelo no es un detalle técnico. Es nuestra mejor póliza de seguro frente al futuro.
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