Un equipo de paleontólogos de la Universidad de Chile reanalizó fósiles guardados por décadas y descubrió que, hace 69 millones de años, este balneario no solo estaba habitado por reptiles marinos, sino también por grandes dinosaurios herbívoros y aves cercanas a las modernas. El estudio, publicado en Cretaceous Research, advierte que el yacimiento está en peligro de desaparecer.
🔍 Un secreto escondido en colecciones históricas
Cuando pensamos en Algarrobo, Región de Valparaíso, lo primero que viene a la mente es turismo, playas y veraneo. Sin embargo, bajo sus rocas costeras se oculta una historia mucho más antigua: la de un ecosistema del Cretácico Superior, específicamente del Maastrichtiano inferior (hace unos 69 millones de años), justo antes de la gran extinción que acabó con los dinosaurios no avianos.
Hasta ahora, los estratos de la Quebrada Municipalidad en Algarrobo eran famosos por sus reptiles marinos: plesiosaurios, mosasaurios, tortugas marinas y tiburones. Pero un equipo de paleontólogos de la Universidad de Chile decidió revisar viejas colecciones del museo y se llevó una sorpresa.
“Había dos restos grandes de dinosaurios guardados desde hace décadas, identificados originalmente como plesiosaurios. Al reanalizarlos, nos dimos cuenta de que eran de dinosaurios terrestres”, relata Sergio Soto Acuña, autor principal del estudio.
El trabajo, titulado "Beyond marine reptiles: ornithopod and avian remains from the Upper Cretaceous of Algarrobo, central Chile", fue publicado en la revista Cretaceous Research (Elsevier) y forma parte de las investigaciones del Núcleo Milenio EVOTEM y la Red Paleontológica U. de Chile.
🌿 Un dinosaurio herbívoro de gran tamaño
El material fósil más relevante corresponde a la parte proximal de un fémur (hueso del muslo, cerca de la cadera) de un dinosaurio herbívoro de gran tamaño. Sus características permiten asociarlo al grupo de los ornitópodos, un conjunto de dinosaurios que incluye desde pequeños corredores hasta enormes iguanodontes y hadrosaurios (los famosos “dinosaurios pico de pato”).
Si bien los restos son fragmentarios y no permiten definir una nueva especie, sí confirman que dinosaurios terrestres habitaron esta zona de Chile central, algo que no estaba documentado formalmente hasta ahora.
“Nos dimos cuenta de que este ecosistema era más complejo. No solo involucraba especies marinas, sino que también había alguna cercanía, alguna condición costera”, explica Soto Acuña.
🐦 El ave más antigua de Chile (y una de las más antiguas de Sudamérica)
Pero eso no es todo. El equipo también reclasificó restos de un ave fósil que antes se habían asignado erróneamente a rocas mucho más jóvenes (de unos 40 millones de años, ya en la Era Cenozoica).
Gracias a una nueva revisión de su procedencia geológica, los investigadores determinaron que esos restos provienen en realidad de los mismos niveles del Cretácico Superior. Se trata de un ave que probablemente pertenece al grupo de las Neornithes (las aves modernas), lo que la convertiría en el fósil de ave más antiguo hallado hasta ahora en Chile, y uno de los pocos registros de aves modernas del Cretácico tardío en Sudamérica.
“Tenemos aves que probablemente corresponden a aves modernas, del grupo de las aves actuales, pero ya presentes en la época de los dinosaurios en Chile central. Eso también es importante, porque existen muy pocos restos de aves fósiles modernas en ese lapso”, destaca Soto Acuña.
Este hallazgo cobra especial relevancia si se compara con Vegavis, un ave antártica del Cretácico final, también cercana a las aves modernas (galloanseres). Algarrobo se suma así a un selecto grupo de localidades que conservan los restos de los primeros parientes de las aves que hoy vemos volando en nuestros cielos.
🌊 ¿Cómo era el ambiente hace 69 millones de años?
Uno de los aspectos más interesantes del estudio es la interpretación ambiental. La presencia de un dinosaurio ornitópodo de gran tamaño indica necesariamente que el área de depósito de estos fósiles estaba cerca de tierra firme. No se trata de un ambiente marino profundo, sino de una zona costera, tal vez una planicie deltaica o un estuario.
Los investigadores señalan que esta interpretación ya había sido sugerida antes por la abundancia de maderas fósiles de gran tamaño encontradas en los mismos estratos. Grandes troncos arrastrados por ríos hasta la costa son evidencia de que había vegetación continental cercana.
“Sabemos que el ambiente era costero, con influencia tanto marina como terrestre. Las condiciones eran favorables no solo para los dinosaurios herbívoros, sino también para la preservación de restos de aves”, comenta Rodrigo Otero, coautor del estudio.
Los fósiles de Algarrobo representan uno de los pocos registros de faunas continentales del Maastrichtiano inferior en la llamada Provincia Weddelliana, una región biogeográfica que durante el Cretácico tardío incluía el sur de Sudamérica, la Antártida y partes de Australia.
🌍 Importancia biogeográfica: el eslabón del norte de la Provincia Weddelliana
Hasta ahora, los dinosaurios y crocodiliformes del Cretácico tardío eran bien conocidos en Argentina y Brasil, pero muy poco documentados en los cuencas de antepaís del margen occidental de Sudamérica (el lado chileno). El hallazgo en Algarrobo llena ese vacío.
Los investigadores subrayan que estos restos constituyen la evidencia continental más septentrional (más al norte) dentro de la Provincia Weddelliana, justo antes del evento de extinción K/Pg que acabó con los dinosaurios no avianos hace 66 millones de años.
“Es un yacimiento super valioso, del que está saliendo información en forma periódica y van a seguir apareciendo publicaciones científicas”, añade Otero.
⚠️ Un tesoro paleontológico que podría desaparecer
A pesar de su relevancia científica, los afloramientos costeros de Algarrobo están en peligro. La erosión natural, el crecimiento urbano y las futuras obras de infraestructura amenazan con destruir sectores aún poco estudiados.
“Nos estamos dando cuenta de que tenemos acá, al lado, un yacimiento paleontológico importantísimo, con mucho potencial, y que está a punto de desaparecer”, advierte Soto Acuña.
Los investigadores plantean un desafío urgente: cómo compatibilizar el desarrollo local con la protección del patrimonio paleontológico. No se trata solo de preservar huesos antiguos, sino de conservar una ventana única para entender cómo era la vida en la costa de Chile central justo antes de la gran extinción de los dinosaurios.
🧐 ¿Por qué esto importa para la divulgación de las Ciencias de la Tierra?
Amplía el mapa de los dinosaurios chilenos: Ya no solo el norte (Atacama) o el extremo sur (Magallanes), sino también la zona central tuvo dinosaurios terrestres.
Muestra el valor de las colecciones históricas: Fósiles guardados durante décadas en museos pueden cambiar nuestra interpretación cuando se revisan con nuevas miradas.
Conecta con la extinción masiva: Algarrobo conserva el momento justo antes del impacto del asteroide que acabó con los dinosaurios.
Plantea un problema actual: ¿Cómo proteger el patrimonio paleontológico frente al desarrollo urbano y la erosión costera?
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